En el ámbito de los centros de datos, la refrigeración ha sido un tema crítico, especialmente con la creciente demanda de inteligencia artificial (IA) y el uso intensivo de unidades de procesamiento gráfico (GPU) y aceleradores densos. El año 2025 ha marcado una coyuntura significativa en el sector, cuando el mantra «si el aire aguanta, no toques nada» quedó rápidamente obsoleto. El aumento del calor generado ya no es simplemente un problema técnico, sino un factor determinante de la capacidad, los plazos de entrega y, finalmente, la rentabilidad de las operaciones.
Este cambio de paradigma se ha visto impulsado por varios factores. Por un lado, la demanda eléctrica de los centros de datos ha seguido creciendo, lo que ha llevado a los reguladores europeos a pedir más transparencia en las prácticas energéticas. Por otro lado, el desarrollo de la infraestructura para IA ha incrementado la densidad térmica dentro de los racks, desafiando los límites de la refrigeración por aire.
La refrigeración líquida ha emergido como una solución esencial en este nuevo contexto. En 2025, este enfoque ha pasado de complemento a elemento estratégico. Empresas como Eaton han tomado este camino, adquiriendo el negocio Boyd Thermal por $9.500 millones para fortalecer sus capacidades en refrigeración líquida. La consolidación del mercado ha permitido a los grandes actores integrar productos y servicios, ofreciendo a los clientes plazos más cortos y garantías más sólidas.
Un cambio notable ha sido el aumento de capacidad en las unidades de distribución de refrigeración (CDU). En 2025, se normalizaron los CDUs con capacidad para gestionar hasta 2 MW de potencia, con algunos modelos alcanzando los 2.5 MW. Esto marca un reconocimiento de que el verdadero cuello de botella se encuentra en la capacidad de extracción de potencia térmica, no en la cantidad de servidores que caben en una sala.
En cuanto a estándares, Google ha liderado la iniciativa en 2025 al compartir los detalles de su diseño de CDU, Project Deschutes, con la comunidad del Open Compute Project (OCP). Esto ha abierto camino para una industrialización más fluida, con despliegues más rápidos y menos riesgos.
La innovación también se ha manifestado en nuevas técnicas de refrigeración, desde el direct-to-chip hasta la refrigeración por inmersión, e incluso microcanales integrados en chips. Estas tecnologías buscan mejorar la eficiencia térmica y operativa en centros de datos cada vez más exigentes.
La reutilización del calor residual ha adquirido relevancia en Europa, donde la presión social y regulatoria demanda que el exceso de calor no se desperdicie. Se están desarrollando proyectos para utilizar este calor en calefacción urbana e instalaciones industriales, lo que podría mejorar la eficiencia global y facilitar la aceptación local.
En definitiva, la refrigeración se ha convertido en un componente clave del negocio de servicios digitales, determinando cuánto y cómo puede desplegarse la IA, en qué condiciones de consumo energético, y bajo qué nivel de aceptación social. La industria se encuentra en una encrucijada donde adaptarse a estas demandas se vuelve esencial para su evolución y sostenibilidad.








