En un año marcado por intensos debates legislativos, numerosos estados y el gobierno federal han visto surgir iniciativas que buscan limitar el acceso de niños y adolescentes a contenidos en internet. Los impulsores de estas medidas argumentan que las plataformas digitales y redes sociales deben ejercer un control más estricto sobre los discursos que consideran potencialmente dañinos para los jóvenes.
Sin embargo, este enfoque ha encontrado resistencia en diversos sectores, destacando entre ellos la Electronic Frontier Foundation (EFF). La organización ha focalizado sus esfuerzos en magnificar las voces de los jóvenes, cuyos testimonios a menudo contrastan con las percepciones predominantes en las discusiones legislativas. Según la EFF, la experiencia en línea de los menores es, en general, más positiva de lo que sugieren ciertos debates.
La EFF defiende que, al igual que los adultos, los menores tienen derechos protegidos por la Primera Enmienda para expresarse y acceder a información en la red. Esta capacidad incluye no solo interactuar activamente en línea sino también ajustar los contenidos que consumen, a través de la personalización de sus feeds y otros métodos. Limitar el uso de internet a los jóvenes, tal como proponen algunas leyes, podría ser interpretado como una violación de estos derechos fundamentales.
Además de atentar contra la libre expresión, las propuestas legislativas podrían perjudicar a aquellos jóvenes que dependen del internet para acceder a comunidades, buscar recursos contra abusos o descubrir información sobre salud. Esta problemática es crítica para poblaciones vulnerables como los jóvenes LGBTQ+, que a menudo enfrentan falta de apoyo en sus entornos físicos.
Las apuestas por un internet «seguro para niños» introducen el riesgo de adoptar tecnologías de verificación de edad que podrían ser invasivas y peligrosas. Estos sistemas fomentan un aumento en la recopilación de datos personales, exponiendo a los usuarios a riesgos de seguridad. Asimismo, la obligación de presentar identificaciones para acceder a contenidos podría disuadir tanto a jóvenes como a adultos de participar activamente en línea, afectando a su derecho al anonimato.
Ante este panorama, la EFF se mantiene firme en su lucha contra las leyes que buscan restringir los derechos digitales de los menores, abogando por su capacidad de expresión y acceso. Han presentado argumentos en diversos litigios que pretenden proteger estos derechos, y continuarán trabajando en defensa de una internet libre y abierta para todos en el futuro.





