Los nísperos, una fruta típica de la primavera en España, alcanzan su punto óptimo en abril y mayo. Aunque su sabor agridulce los hace únicos, su aceptación varía dependiendo de los gustos. Deben consumirse maduros para evitar problemas digestivos, ya que no siguen madurando después de ser cosechados. Un método rápido para madurarlos en casa es envolverlos en papel de aluminio, congelarlos y dejarlos reposar 24 horas. Nutricionalmente, son ricos en antioxidantes, fibra, agua y vitaminas, especialmente A y C, contribuyendo a la salud visual e inmunológica. También son bajos en calorías y grasas, ideales para dietas de control de peso.
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