Epicteto, nacido como esclavo en Hierápolis en el siglo I d.C., trascendió las limitaciones de su condición para convertirse en uno de los filósofos estoicos más influyentes de la antigüedad. Su vida, dedicada a la búsqueda de la libertad interior, nos dejó enseñanzas que promueven la autodisciplina y la aceptación del destino como claves para una existencia plena. Tras obtener su libertad, Epicteto fundó una escuela en Nicópolis, en la que pregonó que el control de la mente y la armonía con la naturaleza eran superiores a cualquier riqueza material. Aunque no escribió sus propias obras, su discípulo Flavio Arriano encapsuló sus enseñanzas en el «Enquiridión» y las «Disertaciones», en las que resuenan lemas de sabiduría atemporales, como aceptar los eventos tal como son y encontrar la serenidad en la virtud. Su legado filosófico sigue vigente, instándonos a cultivar nuestro juicio, templanza y coraje como verdadero camino hacia una libertad duradera.
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