El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha escalado significativamente en su quinto día con operaciones activas en Teherán, Beirut y el sur de Líbano, reflejando un panorama de máxima tensión con potencial para ampliar su impacto regional. Mientras Israel endurece los bombardeos sobre infraestructura militar asociada a Irán, este país ha respondido lanzando misiles contra bases con tropas estadounidenses, elevando el peligro de guerra a gran escala. Estados Unidos, por su parte, refuerza sus ataques sobre capacidades estratégicas iraníes. En el ámbito político, el presidente español Pedro Sánchez ha declarado su postura de «No a la guerra», generando fricciones diplomáticas con Estados Unidos y generando críticas internas. La potencial interrupción del comercio a través del Estrecho de Ormuz por parte de Irán podría provocar inestabilidad en los mercados energéticos. Además, la situación se ve acosada por riesgos geopolíticos involucrando a actores indirectos como Rusia y China.
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