Los osos polares de Svalbard, en el Ártico, enfrentan un futuro incierto marcado por el cambio climático y tensiones geopolíticas. Un estudio reciente ha revelado que, a pesar del aumento de los días sin hielo, la condición corporal de estos animales ha mejorado desde el año 2000, gracias a un aumento en las reservas de grasa. Esto se debe, en parte, a la concentración de focas y la recuperación de presas terrestres, tras décadas de sobreexplotación humana. Sin embargo, el archipiélago enfrenta desafíos geopolíticos, pues su posición estratégica llama la atención de Rusia, China y Estados Unidos, intensificando la competencia por sus recursos naturales. Aunque los osos polares muestran capacidad de adaptación, su supervivencia a largo plazo dependerá del equilibrio entre el cambio climático y las acciones de las potencias mundiales.
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