En un giro inesperado en el caso de la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, Julián González, el menor de los dos hermanos detenidos, ha admitido en su declaración ante el juez haber sufrido un episodio de «brote» que le llevó a «coger, zarandear y tirar» a la víctima al encontrarla dentro de su casa mientras se preparaba una raya de cocaína. Julián afirmó que tras el incidente comprobó el estado de Cadenas y se mostró casi seguro de que había fallecido. Los hechos ocurrieron la noche del 9 de mayo, cuando Cadenas, quien mantenía una relación cercana con la familia, ingresó en la vivienda para informar sobre el estado de un familiar. González, quien estaba al cuidado de su tío y bajo el efecto de la cocaína, actuó presuntamente en reacción a la sorpresa de Cadenas. Manuel, su hermano y también detenido, se encontraba en el hospital cuidando a su padre en ese momento. La defensa destaca que Julián actuó en pánico y trató de ocultar el suceso inicialmente.
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