La crisis que enfrenta Aston Martin se ha intensificado, con una caída del 28% en el valor de sus acciones y un inicio desastroso en la temporada de Fórmula 1. En el Gran Premio de Australia, ni Fernando Alonso ni Lance Stroll pudieron competir a plena capacidad debido a problemas críticos con el motor Honda, proveedor clave que ha fallado en entregar un propulsor adecuado bajo las nuevas normativas. Adrian Newey, diseñador del monoplaza, apuntó directamente a Honda por su falta de preparación, revelando que solo el 30% del equipo original que trabajó con Red Bull permanecía en sus posiciones. La situación es grave, ya que Aston Martin carece de repuestos esenciales, elevando la incertidumbre sobre su desempeño futuro y dejando a la escudería al borde de un descalabro.
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