Para que un país recupere su condición de «libre de sarampión», es imprescindible que las tasas de vacunación superen el 95%. Además, es crucial que los adultos, especialmente aquellos nacidos después de 1978, se vacunen, así como las personas que planean viajar a regiones con frecuentes brotes de la enfermedad. Esto es un esfuerzo vital para combatir el resurgimiento del sarampión y evitar su propagación internacional.
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