La creciente volatilidad global impone nuevos desafíos a las empresas, que están adaptando sus estrategias de gestión para enfrentar la incertidumbre económica y geopolítica. Este nuevo paradigma exige evaluar riesgos y diseñar planes de contingencia, lo que ha llevado a muchas compañías a incorporar especialistas en geopolítica y a adoptar modelos de gestión flexibles y reversibles. Grandes corporaciones, como Iberdrola e Inditex, están integrando expertise internacional y recurriendo a consultoras para entender y mitigar amenazas potenciales, desde el clima hasta conflictos geopolíticos. La logística y el sector del transporte también ajustan sus operaciones en respuesta a cambios en la demanda y condiciones meteorológicas. En el ámbito educativo, las universidades enfrentan el reto de preparar estudiantes para un futuro laboral incierto, promoviendo habilidades no automatizables y un enfoque interdisciplinario. Estas transformaciones reflejan un esfuerzo por asegurar resiliencia y competitividad en un entorno cada vez más impredecible.
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