Las aerolíneas han enfrentado una noche complicada tras el anuncio de Airbus sobre posibles fallos en los controles de vuelo del modelo A320, atribuidos a efectos de la radiación solar. Aunque se produjeron retrasos y cancelaciones iniciales, la coordinación entre Airbus y las aerolíneas permitió una rápida actualización de software en la mayoría de los 6,000 aviones afectados, evitando así un colapso mayor. Si bien modelos más antiguos requieren reemplazos físicos, el número de aeronaves gravemente afectadas es menor que el estimado inicialmente. Compañías como TAP, Brussels Airlines e Iberia lograron minimizar interrupciones, mientras que American Airlines y United Airlines reportaron retrasos menores. Sin embargo, la colombiana Avianca, con más del 70% de su flota impactada, enfrentará interrupciones significativas los próximos días. A pesar de las dificultades, muchas aerolíneas han gestionado eficazmente la situación, permitiendo una rápida implementación de correcciones y evitando mayores inconvenientes para los pasajeros en un fin de semana crítico por el festivo de Acción de Gracias en EE.UU. El incidente inicial que detonó la alerta ocurrió en un vuelo de Cancún a Nueva Jersey el 30 de octubre, forzando un aterrizaje de emergencia.
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