Las tensiones diplomáticas entre las potencias occidentales y Rusia han alcanzado un nuevo pico crítico luego del anuncio de sanciones económicas adicionales por parte de varios países de la Unión Europea y Estados Unidos. Estas medidas, según fuentes oficiales, buscan presionar al Kremlin para que modifique su política exterior respecto a un conflicto regional que ha escalado en las últimas semanas. La comunidad internacional observa con preocupación las repercusiones económicas que estas sanciones podrían tener, tanto a nivel global como en las relaciones bilaterales con Moscú, mientras continúan las negociaciones en busca de una solución diplomática.
Leer noticia completa en El Mundo.


