John Prince, un agricultor británico de 68 años, ha sido condenado a prisión y multado con 700.000 euros por dañar gravemente el ecosistema del río Lugg al extraer toneladas de grava y talar 71 árboles sin permiso para construir una carretera y un patio para caballos en su propiedad. La intervención, de gran magnitud, alteró significativamente el cauce del río y afectó al entorno ecológico, que podría tardar décadas en recuperarse. Expertos señalan que la acción provocó la eliminación de elementos cruciales para el equilibrio del ecosistema fluvial, lo que ha dejado al río más vulnerable y empobrecido, necesitando ahora múltiples proyectos de restauración ambiental.
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