El Atlético de Madrid, bajo la dirección de Diego Pablo Simeone, sigue evidenciando serias dificultades defensivas, especialmente en los laterales, tras empatar 3-3 contra el Brujas. A pesar de llevar una ventaja de 0-2 al descanso y lograr un 2-3 cerca del final, el equipo fue incapaz de sostener el resultado debido a la explotación de sus bandas por parte de los extremos rivales. El entrenador del Brujas, Ivan Leko, confirmó que este había sido un área específica de ataque. Jugadores como Ruggeri y Molina quedaron expuestos, mostrando carencias en la defensa, una debilidad que su próximo adversario, el Barcelona, podría aprovechar con sus talentosos extremos. Simeone expresó su frustración al término del partido, enfatizando la necesidad de mejorar en todos los frentes, pero destacando también la resiliencia del equipo en momentos críticos. Los problemas defensivos, sin embargo, ponen en riesgo las aspiraciones del equipo en la competición, donde la Copa se presenta como el título más asequible.
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