En el Parque Millenáris de Budapest, los líderes de la ultraderecha europea, incluyendo al español Santiago Abascal y el argentino Javier Milei, se reunieron para respaldar al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien busca un quinto mandato consecutivo en un clima electoral donde las encuestas no le son favorables por primera vez en 16 años. A pesar de las controvertidas alianzas de Orbán, como su cercanía con Vladimir Putin, y las críticas sobre la situación económica del país, sus seguidores, como Ákos Szilágyi, mantienen su apoyo, argumentando que Hungría defiende sus intereses y valores tradicionales frente a las influencias de Bruselas y la inmigración. Orbán es presentado por sus partidarios no solo como un defensor de la paz en la región, sino también como un bastión de los valores nacionalistas europeos, en una Europa que, según ellos, ha desviado su rumbo original.
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