El Instituto Nacional de Salud Pública de México ha revelado un alarmante estudio sobre la contaminación por plomo, destacando que 1,3 millones de niños entre uno y cuatro años sufren intoxicación por este metal, cifra que asciende a 3,3 millones de afectados entre uno y 14 años. Los más vulnerables son las poblaciones indígenas y aquellas con desnutrición crónica. El principal foco de intoxicación proviene de loza de barro vidriado con plomo, común en vajillas tradicionales. Aunque programas como el del Consejo de Salubridad General se han implementado desde 2019, su progreso ha sido escaso, perpetuando el riesgo de daño cognitivo en los infantes. Las regiones más afectadas incluyen Puebla, San Luis Potosí y Tlaxcala, con altos niveles de toxicidad. El informe subraya la urgencia de una acción gubernamental contundente para abordar este problema de justicia ambiental que impacta sobre todo a las comunidades más desprotegidas.
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