En un emocionante enfrentamiento, el número uno del mundo logró una impresionante victoria contra Zverev y se recompuso rápidamente en una bicicleta estática, rodeado de su equipo de apoyo. Con la mirada puesta en la final, el tenista expresó su determinación de no rendirse nunca, preparándose mental y físicamente para enfrentar a Djokovic, quien se impuso sobre Sinner en otro partido memorable. La anticipada final promete ser un duelo de titanes que mantendrá a los aficionados del tenis al borde de sus asientos.
Leer noticia completa en El Mundo.


