En un emocionante enfrentamiento en Melbourne, un tenista serbio de 22 años demostró su excelencia sobre la pista al ganar la final con parciales de 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. Este triunfo marcó su séptimo título de Grand Slam, consolidando su estatus en el tenis mundial. La victoria, conseguida en una ciudad testigo de sus numerosos éxitos, refuerza aún más su creciente legado en el deporte.
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