Carlos Alcaraz experimentó un giro inesperado durante la final de las ATP Finals contra Jannik Sinner al sufrir molestias en el isquiotibial de su pierna derecha. A pesar del dolor y de recibir atención médica en dos ocasiones, el tenista logró concluir el partido, manteniéndose optimista respecto a su participación en el próximo torneo en Bolonia. Sin embargo, tras un viaje a contrarreloj de 300 kilómetros a Bolonia junto a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, los exámenes médicos revelaron un edema sin rotura, lo que incrementa el riesgo de lesión. Aunque inicialmente se esperaba que Alcaraz pudiera competir, la situación se complicó, poniendo en duda su debut con la selección española.
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