Durante más de dos horas de concierto, el cantante no solo deleitó al público con su música, sino que también se convirtió en maestro de ceremonias al facilitar una pedida de mano que fue proyectada en las pantallas gigantes del escenario. En un momento emotivo, dedicó una canción especial a Ana García Romero, colaboradora de EL MUNDO, quien falleció hace una semana, rindiendo así un sentido homenaje a su memoria.
Leer noticia completa en El Mundo.


