El ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, expresó su consternación en la red social X, lamentando el socavamiento de negociaciones cruciales que no favorecen ni a los Estados Unidos ni a la paz mundial. La indignación es compartida por otros países del Golfo Pérsico, que habían intentado disuadir a Donald Trump de lanzar un ataque, adjudicando la derrota a Israel y su deseo de derrocar el régimen teocrático iraní liderado por Benjamin Netanyahu. Estos países se oponen a las represalias de Irán y apoyaron esfuerzos diplomáticos liderados por Omán y Qatar, previendo que se verán forzados a involucrarse en el conflicto debido a violaciones de soberanía y la presión ciudadana, según Sanam Vakil de Chatham House. La región ya experimenta interrupciones comerciales en petróleo y gas a través del Estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras clave, afectando aerolíneas como Qatar Airways, Ittihad y Emirates, con operaciones en Doha, Abu Dhabi y Dubái.
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