El gobierno de coalición alemán, compuesto por la Unión Cristianodemócrata y los socialdemócratas bajo el liderazgo de Friedrich Merz, ha acordado un significativo paquete de recortes al estado del bienestar, valorado en 38.300 millones de euros para 2030. Esta medida, que busca redistribuir recursos hacia el gasto en defensa en medio de crecientes tensiones geopolíticas en Europa, contempla reducciones en gasto sanitario, pensiones y ayudas sociales. Uno de los cambios más controvertidos es la eliminación de la cobertura gratuita de salud para cónyuges no cotizantes. En el ámbito de pensiones, Alemania transitará hacia un sistema de cobertura básica para la vejez. Con la decisión de aumentar la inversión militar, el país flexibiliza su límite de deuda, lo que ha generado críticas de la oposición. Estas reformas han afectado la popularidad de Merz, generando una crisis interna en su partido, con jóvenes diputados críticos advirtiendo sobre los riesgos para la cohesión social. En un contexto de envejecimiento demográfico, el debate sobre la sostenibilidad del modelo social alemán se intensifica, mientras que las reformas plantean un desafío al futuro político del país.
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