Alerta Ciudadana: Estrategias de Propaganda y Manipulación Visual en el Discurso Gubernamental

3
minutos de tiempo de lectura
María MR

La reciente divulgación de una fotografía alterada por el gobierno ha encendido un acalorado debate sobre el uso de la manipulación digital con fines propagandísticos en Estados Unidos. La imagen, que muestra la detención de Nekima Levy Armstrong, activista y figura prominente en Minnesota, fue inicialmente publicada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras un incidente en una iglesia de St. Paul. Sin embargo, la versión compartida por la Casa Blanca había sido modificada para oscurecer su piel y acentuar sus rasgos faciales, causando una gran controversia.

El descubrimiento de la alteración fue posible gracias al análisis realizado con sistemas de inteligencia artificial, que concluyeron la autenticidad de la fotografía original y evidenciaron los claros signos de manipulación en la versión distribuida por la Casa Blanca. Según los informes de medios como el New York Times, se demostró que las imágenes manipuladas podían generarse con herramientas disponibles de IA, como las ofrecidas por Google y la start-up xAI de Elon Musk.

La National Press Photographers Association fue rápida en emitir un comunicado condenando la alteración de la imagen, subrayando que la integridad y veracidad son esenciales para el periodismo visual. Esta manipulación no solo daña la confianza pública, sino que también contradice las normas profesionales del oficio.

Además de ser una representación engañosa, el acto de ajustar digitalmente la imagen para hacer que Armstrong pareciera más angustiada refuerza narrativas perjudiciales y racialmente sesgadas. En un contexto donde la tecnología permite la fácil creación y alteración de imágenes, el potencial abuso por parte del gobierno es profundamente preocupante.

El suceso también abre la puerta a interrogantes sobre la disposición de la administración Trump de manipular otras fotografías en el futuro, especialmente aquellas que podrían impactar la percepción pública de figuras clave del gobierno y las fuerzas armadas. Esta posibilidad agrava las preocupaciones respecto a la integridad de la información oficial y amplifica el llamado a la ética en la comunicación gubernamental.

En términos legales, la distorsión de la imagen podría influir en el proceso al que Armstrong deberá enfrentarse, planteando preguntas sobre la equidad del juicio. Sus abogados podrían argumentar que las declaraciones del gobierno, influenciadas por la imagen manipulada, podrían comprometer su derecho a un debido proceso.

Aunque el incidente destaca la necesidad de una regulación más estricta respecto a las tecnologías que facilitan la creación de imágenes engañosas, también subraya que el cambio debe comenzar con la posición ética del gobierno. Adoptar un compromiso firme con la veracidad en la información no solo es necesario, sino urgente en un clima de creciente desconfianza. Organizaciones periodísticas respetadas no dudarían en tomar medidas severas contra este tipo de prácticas; es imperativo que el gobierno siga este ejemplo y se eduque sobre los estándares éticos que rigen la comunicación responsable.

TE PUEDE INTERESAR

Alerta Ciudadana: Estrategias de Propaganda y Manipulación Visual en el Discurso Gubernamental — Andalucía Informa