El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reafirmado su «absoluta confianza» en Alfonso Rodríguez, delegado en Baleares, a pesar de la controversia por las cargas policiales durante una manifestación masiva en Palma contra la masificación turística. Aunque Rodríguez calificó las acciones como «desmedidas y violentas,» Sánchez insiste en su capacidad de gestión y ha solicitado un informe interno de la policía para elucidar responsabilidades. Además, Sánchez expresó su empatía con los manifestantes, vinculando la protesta principalmente a la crisis habitacional exacerbada por el uso turístico de viviendas. Destacó la política de vivienda de su gobierno, que incluye la nueva ley estatal para regular el mercado de alquiler, y criticó a gobiernos del PP por no implementarla debido a «sectarismo neoliberal.» Finalmente, enfatizó su compromiso por la sostenibilidad turística y la modernización del sector hotelero.
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