Ali Jamenei, quien heredó el liderazgo tras el cambio radical que experimentó Irán bajo su predecesor, ha ejercido el poder de manera autoritaria durante 37 años. Bajo su mandato, el país ha enfrentado numerosas transformaciones políticas, sociales y económicas. Jamenei ha mantenido un control férreo sobre las instituciones clave y ha sido una figura central en la política mundial, influenciando tanto el rumbo de Irán como las relaciones con otras naciones. A lo largo de su gobernanza, ha consolidado su poder mediante un estricto manejo de la oposición y la consolidación de un gobierno centrado en los principios de la revolución islámica que lo llevó al poder.
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