La histórica disputa entre suníes y chiíes en el islam, iniciada en la batalla de Karbala en el 680 d.C., sigue influyendo en la geopolítica de Oriente Próximo. Esta división ha sido exacerbada por recientes conflictos y alianzas regionales. Estados Unidos e Israel han lanzado ataques contra Irán desde el 28 de febrero, destacando el protagonismo de los aliados no estatales de Teherán. El «Eje de la resistencia», compuesto por Hamás en Gaza, Hizbulá en Líbano, los hutíes en Yemen y milicias chiíes en Irak, responde a la agresión, aunque enfrenta retos logísticos tras la pérdida de Siria, un antiguo punto clave en el corredor estratégico de Irán. La situación, ya tensa, podría escalar si estas facciones se coordinaran más eficazmente, complicando aún más el panorama en una región constantemente al borde del conflicto.
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