El 18 de febrero marca el inicio de la Cuaresma, un periodo de reflexión para muchos creyentes que culmina en Semana Santa y que supone, entre otras costumbres, la abstinencia de ciertos alimentos. Durante este tiempo, la Iglesia prescribe no consumir carne de animales terrestres en días específicos, como el Miércoles de Ceniza, todos los viernes de Cuaresma, y Jueves y Viernes Santo. La prohibición incluye carnes de vaca, cerdo, cordero, aves y caza, extendiéndose a caldos y guisos que las contengan. Por el contrario, pescados, mariscos, verduras, legumbres, huevos y lácteos son alternativas válidas, enriqueciendo una tradición culinaria que incluye dulces típicos como las torrijas y los pestiños. La Cuaresma, que dura 40 días, concluye el Jueves Santo, pero el Viernes Santo preserva la obligación de abstenerse de carne, resaltando la continuidad de este rito en la cultura gastronómica.
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