El ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han acordado un alto el fuego tras días de intensos combates, mientras el gobierno de Ahmed al Shara consolidaba su control sobre importantes regiones del noreste de Siria, como Raqa y Hasakah, y aseguraba los yacimientos de petróleo y gas de Deir al Zor, asestando un duro golpe a las fuerzas kurdas. El presidente sirio, en el poder desde hace 13 meses tras la caída de Bachar el Asad, había criticado la administración kurda apoyada por Estados Unidos por controlar vastas áreas del país y sus recursos vitales. Las tensiones aumentaron pese a las gestiones de mediación internacional, incluyendo la intervención del presidente francés Emmanuel Macron y el enviado estadounidense Tom Barrack. Las fuerzas gubernamentales sirias, con el respaldo de combatientes tribales árabes, avanzaron significativamente, mientras las autoridades kurdas llamaban a la resistencia armada en su búsqueda de un Estado descentralizado, acusando a Damasco de sembrar divisiones étnicas. Washington enfrenta el dilema de apoyar a sus aliados kurdos o facilitar la unidad del país bajo el gobierno central.
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