El gobierno de Teherán ha reconocido la muerte de 114 miembros de sus fuerzas de seguridad durante las recientes protestas, una cifra que se considera la más alta en los últimos 50 años en el país. Este reconocimiento se produce en un contexto de intensificación de las manifestaciones, que han puesto de relieve el creciente descontento social y la presión sobre el régimen iraní. Las autoridades han intentado controlar las protestas mediante medidas que incluyen la represión y el uso de la fuerza, pero la alta cifra de bajas entre los cuerpos de seguridad evidencia la gravedad y el alcance del conflicto en curso.
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