El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión sobre Cuba al señalar los profundos problemas humanitarios en la isla y sugerir una posible toma de control, ya sea amistosa o no, por parte de su país. Trump destacó la precariedad energética y económica de Cuba, exacerbada tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro. En respuesta, Washington ha adoptado medidas económicas más estrictas, incluyendo aranceles para países que suministren petróleo a Cuba, con el fin de aislar aún más a La Habana. Aunque afirma que su secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene negociaciones con Cuba, el gobierno cubano ha negado cualquier conversación formal. Estas declaraciones llegan tras semanas de advertencias sobre el posible colapso del gobierno cubano, un escenario donde Estados Unidos podría tener un papel decisivo, suscitando inquietudes entre analistas internacionales sobre las relaciones bilaterales.
Leer noticia completa en OK Diario.




