En un contexto donde las relaciones sentimentales están en constante evolución, la generación Z adopta un enfoque pragmático respecto al amor, alejándose de los tradicionales compromisos. Documentales como «Metamorfosis» de Aitana y estudios recientes subrayan esta tendencia hacia relaciones más fluidas, conocidas como «situationships», que permiten disfrutar momentos sin presiones a largo plazo. Este fenómeno refleja la incertidumbre generacional frente a crisis globales y una redefinición del amor, valorando vínculos flexibles que se adapten a las necesidades individuales. Este enfoque permite a las nuevas generaciones vivir el amor con autenticidad y menos presión, en un mundo marcado por cambios rápidos y desafíos constantes.
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