El sector agroalimentario de la provincia de Cádiz, representado por diversas entidades de economía social, enfrenta una serie de retos significativos y oportunidades en el futuro. Según un estudio realizado por la Diputación de Cádiz, en el que participaron unas cincuenta entidades, se han identificado varios aspectos clave que definirán la trayectoria de este sector.
La investigación subraya la importancia del relevo generacional, la digitalización y la necesidad de invertir en infraestructuras como factores críticos para el futuro. Casi la mitad de las entidades analizadas fueron fundadas antes de 1999, mientras que el resto se estableció en dos grandes oleadas: una desde el año 2000, impulsada por el crecimiento agroalimentario, y otra después de 2015, vinculada a la economía social. Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una disminución en la creación de nuevas entidades, una tendencia que refleja las incertidumbres del contexto actual.
El tejido empresarial, caracterizado por su alta atomización, está compuesto principalmente por microempresas (más del 37 %), con una base social muy reducida. De las entidades consultadas, el 20 % son medianas y el 17,5 % superan las 250 personas, lo que resalta la predominancia de organizaciones de pequeña escala con una alta dependencia de pocos socios. La agricultura se sitúa como la actividad principal de estas cooperativas, con un 40 % de entidades dedicadas a ella, seguida de la pesca y la ganadería.
Una de las preocupaciones más críticas para estas organizaciones es el relevo generacional, identificado como el principal problema por el 33,3 % de las empresas. Esta situación se complica por un «insuficiente» apoyo institucional y desafíos en la comercialización. La encuesta también pone de manifiesto la escasez de participación de los jóvenes en el sector, con casi el 58 % de los miembros de las entidades en el rango de edad de 46 a 60 años.
A pesar de los desafíos, las entidades muestran una apertura hacia la modernización y la adaptación. Al mirar hacia el futuro, un 57 % de ellas visualiza un sector más tecnológico, mientras que un 41 % aboga por una digitalización y sostenibilidad aumentadas. Sin embargo, un 18,2 % de las entidades tiene una visión pesimista sobre su futuro.
Para hacer frente a estos desafíos y alcanzar una visión positiva, la inversión en infraestructuras es considerada necesaria por el 32,5 % de las entidades. También se destaca la importancia del relevo generacional y la modernización tecnológica, reflejando una aspiración común de fortalecer su posición en el mercado.
A nivel de digitalización, se observa un panorama moderado, con solo un 9 % de entidades completamente digitalizadas, lo que subraya la necesidad de formar a las cooperativas en nuevas tecnologías y acceso a mercados. Más de la mitad de las entidades reconocen la brecha en igualdad de género, aunque la mayoría sostiene que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades, en la práctica, la representación femenina en decisiones de liderazgo es escasa.
Las innovaciones más valoradas para el futuro incluyen la adquisición de maquinaria moderna y tecnologías de gestión, destacando una demanda clara de modernización en procesos productivos.
Un avance de estos hallazgos se presentó en una jornada reciente, organizada por la Diputación de Cádiz, con el objetivo de fomentar el desarrollo y la modernización del sector. Este esfuerzo se incluye en el marco del proyecto europeo ‘Agrosocial’, que apunta a consolidar la economía social como motor de recuperación en España y Portugal, con la financiación de la Unión Europea a través del Programa INTERREG.
La riqueza y diversidad del sector agroalimentario en Cádiz, junto con sus retos y oportunidades, muestran la importancia de adoptar medidas que promuevan la sostenibilidad y el fortalecimiento de estas entidades, fundamentales para el desarrollo social y económico de la región.
Fuente: Diputación de Cádiz.








