El esperado estreno de «Algo terrible está a punto de suceder» en Netflix promete grandes emociones al aspirar a ser una combinación de comedia negra y thriller psicológico, aunque al final resulte ser un intento que no termina de despegar. Con la showrunner Haley Z. Boston a la cabeza, la serie, respaldada por los hermanos Duffer, aborda el miedo al compromiso a través de una historia que sigue a Rachel, interpretada por Camila Morrone, durante la semana previa a su boda, marcada por una atmósfera de paranoia creciente. A pesar del talento del elenco y una dirección artística notable, la serie sufre de un guion inconsistente y un balance desigual entre sátira y horror. A lo largo de ocho episodios, la producción es atrapante desde el inicio, pero no logra sostener el nivel de tensión y sorpresa, dejando una sensación de promesas incumplidas y expectativas malogradas en relación con sus temas de compromiso y ansiedad social, con una resolución que podría no ser suficiente para los suscriptores ansiosos de un nuevo fenómeno televisivo.
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