La nueva serie de Netflix, «Algo terrible está a punto de suceder», llega con altas expectativas, prometiendo una mezcla inusual de comedia negra y terror psicológico, dirigida por la emergente Haley Z. Boston. Ubicada en una aislada mansión durante la semana previa a una boda, la trama sigue a Rachel, interpretada por Camila Morrone, mientras enfrenta ansiedad social y secretos familiares en una cuenta atrás que erosiona su identidad. Aunque respaldada por nombres de peso como los hermanos Duffer y Jennifer Jason Leigh, la serie no termina de despegar, quedándose corta en su intento de equilibrar horror y sátira. Las influencias cinematográficas no logran sostener unas promesas narrativas vacilantes, resultando en una producción que, a pesar de su rica propuesta estética, carece de suficiente profundidad para cumplir con las expectativas, dejando al público con una sensación de decepción.
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