La 98ª edición de los Premios Oscar fue escenario de un momento memorable para los aficionados del cine y la moda, cuando Anne Hathaway y Anna Wintour subieron juntas al escenario del Dolby Theatre, evocando el legado del icónico filme «El diablo viste de Prada». Ambas sorprendieron con su elegancia coordinada, apostando por looks florales de gran sofisticación. Hathaway deslumbró en un vestido de corte sirena con estampado floral en tonos crema, resaltado por guantes largos de ópera. Por su parte, Wintour lució su estilo personal con una chaqueta de encaje negro y una falda larga blanca, replicando texturas y colores en perfecta sincronía con Hathaway. La combinación de sus estilos en un evento de tal envergadura fue un claro homenaje a la moda y su influencia en el imaginario colectivo.
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