El secretario de Estado y dirigente del PSOE enfrentó un controvertido inicio de semana tras la intempestiva venta de sus acciones en la empresa Acento. La transacción, que ha suscitado críticas sobre su oportunidad y ética, ha sido objeto de escrutinio público, generando debates sobre el posible uso de información privilegiada y conflictos de interés en la política. Este episodio subraya las crecientes demandas de transparencia y responsabilidad en el manejo de negocios personales por parte de figuras públicas, situando al funcionario en el centro de un renovado debate sobre la integridad en el servicio público.
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