En octubre de 2015, un afortunado en Barcelona se llevó el premio más significativo de aquel momento, al ganar más de 101 millones de euros en un sorteo. Este evento marcó un hito en la historia de los premios de lotería en España, destacando por la magnitud de la cantidad obtenida por un solo acertante. El suceso generó un considerable interés mediático y público, dado el impacto económico que una cifra de tal envergadura representa para el ganador y el contexto nacional de la época.
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