Mallorca ha lanzado una iniciativa histórica para preservar su patrimonio rural mediante la subvención de restauración de 54 molinos, distribuidos en dos áreas: el Pla de Sant Jordi, cerca del aeropuerto de Palma, y el resto de la isla. Esta acción es liderada por el Consell de Mallorca bajo el presidente Llorenç Galmés, con el objetivo de revivir el deteriorado patrimonio molinero, que es esencial para el legado histórico y arquitectónico de la región. Las restauraciones, financiadas en parte por el Impuesto de Turismo Sostenible, han resultado en la aprobación de 11 de las 14 solicitudes presentadas para restaurar los molinos de viento utilizados para extraer agua. Además, se espera restaurar otros 43 molinos en diferentes municipios. Este esfuerzo contrasta con el aparente abandono de los 15 molinos ubicados cerca del aeropuerto de Palma, gestionados por Aena, los cuales siguen en ruinas.
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