Apple adquiere Q.ai por $2,000 millones: La Innovación de «Habla Silenciosa» Llega a Cupertino

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Apple adquiere Qai por 2000 millones La Innovacion de Habla

Apple ha confirmado la adquisición de Q.ai, una startup israelí especializada en inteligencia artificial (IA) aplicada al audio, por una suma cercana a los 2,000 millones de dólares, según fuentes citadas por el Financial Times. Esta operación se convierte en la segunda compra más grande de la compañía, solo superada por la adquisición de Beats en 2014 por 3,000 millones de dólares.

La adquisición de Q.ai resalta el interés de Apple por sistemas avanzados de IA que pueden interpretar el habla susurrada y, de manera más revolucionaria, inferir el llamado «habla silenciosa» a partir de señales faciales. Este enfoque podría transformar la manera en que los usuarios interactúan con dispositivos, al permitir comunicación sin voz en entornos donde el habla convencional puede ser un obstáculo, como en lugares ruidosos o donde la privacidad es una preocupación.

La integración de Q.ai podría ser especialmente relevante para dos líneas de productos de Apple: los auriculares, como los AirPods, y los dispositivos de computación espacial, como el Vision Pro. Ambas plataformas están equipadas con sensores y micrófonos que facilitan el uso de tecnologías de IA para mejorar la experiencia del usuario, siempre que se mantenga un equilibrio entre rendimiento y consumo energético.

Un aspecto que ha captado la atención del sector es la tecnología vinculada al «habla silenciosa», detallada en patentes de Q.ai. Esta tecnología analiza micro movimientos de la piel facial para permitir una interacción no verbal, lo que podría ser una extensión natural para auriculares o dispositivos de realidad aumentada, al permitir que los usuarios se comuniquen con Siri sin necesidad de hablar en voz alta.

El CEO de Q.ai, Aviad Maizels, no es un desconocido para Apple, ya que previamente vendió otra startup israelí, PrimeSense, en 2013. La tecnología de PrimeSense sirvió como base para los sistemas avanzados de reconocimiento facial que llevaron al desarrollo de Face ID en los dispositivos de Apple, lanzado con el iPhone X en 2017. Esta adquisición sigue una estrategia de Apple de incorporar talento y propiedad intelectual de manera interna para mantener el control sobre tecnologías críticas.

Sin embargo, la implementación de esta tecnología plantea interrogantes sobre privacidad. La capacidad de interpretar micro movimientos faciales podría ser percibida como una herramienta de privacidad, al no necesitar hablar en público, pero también despierta inquietudes sobre el procesamiento de datos sensibles y su potencial cruce con otras señales biométricas. Apple ha defendido su enfoque hacia el procesamiento en dispositivo y su compromiso con la privacidad, aunque el debate sobre estas cuestiones es inevitable.

Por ahora, Apple no ha anunciado productos específicos con estas capacidades, dejando abierta la pregunta de cuándo dicha tecnología podría llegar al mercado y en qué forma. Queda también en el aire cómo se gestionará la privacidad y cómo se integrará esta innovación en sus líneas de productos, ya sea con un enfoque en accesibilidad, productos de consumo como los AirPods, computación espacial o para fines internos.

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