Apple ha presentado una demanda en un tribunal federal de California contra OpenAI, allegando que la empresa de inteligencia artificial ha accedido a secretos industriales a través de la contratación de ex-empleados de Apple. El caso también incluye a io Products y a los antiguos empleados de Apple, Tang Yew Tan y Chang Liu. La acusación principal señala que OpenAI habría utilizado las contrataciones y entrevistas de trabajo para obtener información confidencial vinculada con el diseño de hardware, fabricación y cadena de suministro.
El documento legal indica que Liu, después de unirse a OpenAI, retuvo un portátil corporativo de Apple y aprovechó una vulnerabilidad de autenticación para acceder a archivos internos. Por otro lado, se acusa a Tan de solicitar información sobre proveedores y de incentivar a ciertos candidatos a entrevistas a llevar componentes de Apple para demostraciones.
OpenAI ha negado estar interesada en los secretos industriales de otras compañías y asegura estar revisando las alegaciones. La empresa sostiene que no han sido probadas ante el tribunal las acusaciones realizadas por Apple.
Elon Musk, aunque crítico públicamente con OpenAI y su CEO Sam Altman, no se ha unido legalmente a la demanda, limitando su implicación a comentarios en redes sociales. Su interés en la causa viene motivado, en parte, por su rivalidad con Altman, especialmente después de su salida de OpenAI en 2018.
Apple busca no solo una compensación económica, sino también un juicio con jurado y medidas para prevenir el uso indebido de la información presuntamente robada. Este conflicto legal subraya la creciente competencia en el ámbito del desarrollo de hardware asociado a la inteligencia artificial.
La controversia refleja un intento de Apple de proteger su integridad de operaciones y conocimientos, cruciales para mantener su posición en el mercado. A pesar de esta disputa, la integración de ChatGPT en los dispositivos de Apple se mantiene vigente, aunque este conflicto podría impactar las futuras colaboraciones entre ambas empresas.
El caso subraya la importancia de las medidas de protección de secretos industriales y demuestra los riesgos asociados con la movilidad de talento en la industria tecnológica, especialmente en un estado como California, donde los pactos de no competencia son generalmente inválidos. La resolución de este caso podría sentar precedentes en la industria respecto a la protección de secretos comerciales y la movilidad laboral.




