En un movimiento que ha sorprendido a muchos en el ámbito tecnológico, Apple ha integrado la funcionalidad RDMA (Remote Direct Memory Access) en macOS 26.2 para utilizarlo con Thunderbolt 5. Esta tecnología, tradicionalmente asociada con supercomputación y centros de datos, permite la transferencia de datos entre memorias de diferentes máquinas de manera eficiente y con baja latencia. Este desarrollo podría revolucionar cómo los Mac interconectan sus capacidades, especialmente en el contexto de la inteligencia artificial distribuida.
La promesa de RDMA es sencilla pero poderosa: conectar múltiples Macs utilizando Thunderbolt 5 para mejorar significativamente la velocidad de comunicación en comparación con métodos convencionales basados en TCP/IP. Sin embargo, las primeras pruebas de los usuarios han destacado claros desafíos en la implementación, señalando que el potencial existe, aunque aún hay obstáculos por superar.
RDMA tiene la capacidad de permitir el intercambio de datos entre máquinas sin necesidad de recurrir constantemente a la CPU, liberando así más poder de procesamiento para tareas útiles como cálculos complejos o uso intensivo de GPU. Hasta el momento, RDMA se ha utilizado principalmente en redes como InfiniBand o variantes de Ethernet como RoCE. Apple, sin embargo, ha dado un giro interesante al aprovechar Thunderbolt 5 no solo como una interfaz para periféricos, sino como un medio de conexión de baja latencia para ordenadores.
Un punto técnico relevante en esta implementación es la introducción de JACCL, un backend de comunicación diseñado para el framework de machine learning MLX de Apple. JACCL aprovecha RDMA sobre Thunderbolt para ofrecer latencias significativamente menores que otros métodos, sugiriendo que Apple está centrada en desarrollar el machine learning distribuido como una función clave.
Activar RDMA no es un proceso simple, como muchos podrían esperar en la era de la automatización de clústeres. Requiere ingresar al modo de recuperación de macOS y ejecutar comandos específicos, resaltando la necesidad de adaptarse a un entorno que no se activa de manera remota o sencilla.
La topología es otro aspecto crítico del proceso. JACCL requiere que los nodos estén en una malla completamente conectada, lo que implica una conexión Thunderbolt directa entre cada par de máquinas. Esto limita el número de nodos que se pueden interconectar fácilmente, ya que el número de conexiones necesarias crece exponencialmente con cada nodo adicional.
Además, la práctica de activar RDMA puede conducir a una sobrecarga de la CPU si no se maneja adecuadamente la configuración de red, debido a bucles o tormentas de tráfico causados por interfaces puente mal gestionadas.
Para los equipos técnicos interesados en explorar este avance, es crucial diferenciar entre un entorno de prueba y uno de producción, planificar cuidadosamente la topología de red y preparar el equipo para administrar y solucionar problemas que puedan surgir.
Esta incursión en el mundo de RDMA por parte de Apple marca un intento claro de ampliar las capacidades de sus dispositivos para tareas que, hasta hace poco, estaban reservadas para centros de datos de gran escala. Aunque el camino hacia un ‘clúster personal’ de Macs para inteligencia artificial es prometedor, todavía exige una preparación técnica detallada y una gestión cuidadosa para aprovechar al máximo sus beneficios. Pero el mensaje es claro: RDMA ya no es exclusivo del mundo de los grandes centros de datos, sino que está llegando al escritorio doméstico, aunque con las precauciones necesarias.








