Durante más de diez años, Apple desempeñó un rol predominante en la industria de semiconductores avanzados, estableciendo el ritmo de producción gracias al impetuoso volumen de sus lanzamientos, como el iPhone. Sin embargo, este dominio parece estar llegando a su fin, pues el auge de la Inteligencia Artificial (IA) está redibujando el mapa de prioridades en este sector. Ya no es el smartphone, sino la infraestructura de IA, la que dirige las inversiones en semiconductores avanzados, especialmente en lo que respecta a la fabricación de componentes como GPUs y sistemas para centros de datos.
Esta transformación supone un desafío para Apple. Aunque no enfrenta un riesgo de escasez de chips, la era de prioridad garantizada ha concluido. Ahora, la empresa de Cupertino se encuentra compitiendo hombro a hombro con gigantes de la IA como NVIDIA y AMD, particularmente en la adquisición de nodos avanzados y otros recursos cruciales en la producción de silicio.
Esta evolución en el mercado se debe a varias razones. Por un lado, los chips para IA tienden a ocupar mucho más espacio en una oblea que un chip para smartphones, absorbiendo así una proporción significativa de la capacidad de fabricación disponible. Además, los clientes vinculados a la IA, por su capacidad de inversión, pueden ofrecer primas por prioridad, reconfigurando la jerarquía de clientela de los fabricantes de semiconductores.
La repercusión de este cambio es palpable en los resultados financieros de TSMC, uno de los principales proveedores de semiconductores. La compañía reportó un crecimiento de un 35% en sus beneficios netos durante el cuarto trimestre de 2025, impulsado por la demanda de aplicaciones de IA. Comparativamente, mientras el segmento de computación de alto rendimiento, donde se incluyen los chips para IA, creció un 48%, los ingresos por smartphones solo avanzaron un 11%.
La situación actual indica que Apple ya no es el centro de gravedad en la cadena de suministro, con la influencia trasladándose hacia los colosos de la IA. Algunas voces en la industria sugieren que NVIDIA podría superar a Apple como el mayor cliente de TSMC en términos de ingresos. Esta realidad subraya que, en momentos de capacidad limitada, las prioridades se determinan por la combinación de margen, crecimiento y compromisos a largo plazo, áreas en las que la economía de la IA tiene ventaja.
Para Apple, el impacto más inmediato podría reflejarse en una presión sobre los costos. Dado que la capacidad avanzada se vuelve más costosa debido a la fuerte demanda, la empresa podría enfrentar precios más elevados para el silicio en futuros lanzamientos, justo cuando los nodos punteros incrementan el costo por oblea.
En respuesta, Apple podría optar por absorber el impacto en sus márgenes, trasladar parte del costo al precio de venta final, o incluso ajustar sus calendarios de lanzamiento. Cada elección conlleva implicaciones estratégicas, influenciadas por factores como la estrategia de producto y la competencia del mercado.
A pesar del cambiante entorno, Apple probablemente continuará satisfaciendo sus necesidades de producción, aunque ya no desde una posición incuestionablemente dominante. En un mundo donde la IA se erige como el principal consumidor de semiconductores, la prioridad se redefine en función de donde se anticipa el crecimiento más acelerado. Esto deja a los gigantes de la tecnología en una carrera competitiva dentro de una industria que no se detiene.








