La misión espacial alcanzó un hito crucial al completar con éxito la maniobra de ‘inyección translunar’, un procedimiento que implicó el uso de los motores de la nave Orion a máxima potencia. Esta operación estratégica permitió a la nave sobrepasar la influencia gravitacional de la Tierra, colocándola en la trayectoria adecuada hacia el espacio profundo. La correcta ejecución de esta maniobra es vital para el éxito global de la misión, que busca nuevas fronteras en la exploración espacial.
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