Las finalistas del torneo de Australia llegan invictas en sets, un logro que no se veía en un torneo de Grand Slam desde Wimbledon 2008, cuando las hermanas Williams se enfrentaron y Venus se llevó el título. Esta muestra de supremacía resalta el alto nivel competitivo y la determinación de ambas deportistas en el escenario actual del tenis, recordando aquellas históricas rivalidades que marcaron una época.
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