ASML Ajusta su Fuerza Laboral con la Eliminación de 1,700 Puestos en Medio de una Expansión Estratégica en Eindhoven

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Siete semanas después de haber anunciado un recorte de 1.700 puestos de gestión, ASML, el reconocido fabricante neerlandés de equipos para semiconductores, aún no ha definido claramente qué empleados serán los directamente afectados. Esta ambigüedad ha generado un clima de incertidumbre y tensión dentro de la compañía, considerada un pilar crucial en la industria global de chips y un emblema tecnológico en Europa.

Lo que resulta paradójico es que el anuncio de los recortes llega en un momento de bonanza financiera para la empresa. ASML ha reportado ingresos récord de 32.700 millones de euros en 2025, con un beneficio neto de 9.600 millones, y anticipa para 2026 ventas que oscilarán entre 34.000 y 39.000 millones de euros. A pesar de estas cifras positivas, la empresa ha decidido reorganizar su estructura interna, dejando en el limbo a cientos de empleados.

El ajuste, centrado mayormente en los departamentos de Tecnología y TI, afectará a unos 1.400 trabajadores en los Países Bajos y a 300 en Estados Unidos, representando cerca del 4% de su fuerza laboral global de más de 44.000 empleados. ASML sostiene que la reestructuración tiene como objetivo reducir la burocracia y potenciar la innovación y el desarrollo técnico, aunque el proceso ha sido, en sus palabras, «confuso» para el personal, ya que muchos aún desconocen si sus puestos están en riesgo.

Este estado de incertidumbre ha alimentado el descontento entre los empleados, acostumbrados a un entorno de crecimiento y estabilidad. A pesar de que la empresa busca recolocar a ciertos trabajadores en funciones de ingeniería, ha admitido que no podrá evitar todos los despidos. Los sindicatos han rechazado la prisa por completar el ajuste y argumentan que se debería dar prioridad a identificar opciones de recolocación antes de formalizar un acuerdo apresurado, a fin de proteger mejor a los empleados.

Un elemento que intensifica la paradoja de estos recortes es la planificada expansión de ASML en Eindhoven. La empresa ha recibido aprobación para desarrollar un nuevo campus en el Brainport Industries Campus, proyectado para albergar hasta 20.000 empleados. Esta expansión contrasta con los despidos actuales y plantea preguntas sobre la lógica detrás de las decisiones corporativas en momentos de robusto crecimiento financiero.

¿Por qué, entonces, recortar puestos de gestión ahora? La explicación de ASML se centra en un cambio de estrategia: destinar más recursos al desarrollo de productos y capacidades técnicas, a medida que sus clientes aumentan sus inversiones en lógica avanzada y memoria DRAM, impulsados por la creciente demanda de inteligencia artificial. El cierre del último trimestre de 2025 con pedidos de 13.200 millones de euros —más del doble de lo anticipado por el mercado— subraya la fortaleza de ASML a medida que se adapta a los cambios del mercado global.

Asimismo, ASML se prepara para un 2026 en el que espera que China tenga una menor participación en su facturación, debido a las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos. A pesar de este ajuste en el mercado chino, ASML continúa proyectando un crecimiento sólido anual.

Este complejo balance entre expansión, presión geopolítica y reestructuración interna presenta un desafío para ASML. La compañía se enfrenta a las tensiones propias de las transformaciones internas, independientemente de sus históricos resultados financieros. Así, el verdadero reto será cómo este proceso afecta la moral y confianza de una plantilla que, hasta hace poco, veía el crecimiento como la norma.

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