La empresa tecnológica ASML ha decidido acelerar sus planes y trasladar a sus primeros trabajadores a su nuevo campus en Brainport, Eindhoven, para 2028. Este megaproyecto, que abarca 357.000 metros cuadrados, es un avance crucial para ASML, la única compañía en el mundo capaz de fabricar las máquinas EUV necesarias para la producción de chips avanzados. Esta aceleración subraya la importancia estratégica de ASML en el contexto económico y tecnológico europeo.
El nuevo campus, de dimensiones sin precedentes en Países Bajos, se ubicará entre el aeropuerto de Eindhoven y la autopista A2. Con capacidad para 20.000 empleados y equipado con 4.200 plazas para bicicletas, el proyecto anticipa tanto progreso como desafíos. El gobierno neerlandés ha comprometido 1.700 millones de euros para facilitar este desarrollo, identificándolo como una necesidad nacional. Sin embargo, todavía existen complicaciones significativas, como la sobrecarga de la red eléctrica y las restricciones sobre emisiones.
ASML enfrenta presiones en una industria donde las demandas exceden la oferta. Las principales fundiciones de chips globales no pueden satisfacer la creciente necesidad de semiconductores avanzados, y las máquinas EUV de ASML son vitales para los chips de última generación. Esta expansión no solo aliviará la escasez actual, sino que reforzará el liderazgo europeo en un sector crítico dominado por Asia y Estados Unidos.
En el ámbito local, el proyecto ha generado tensiones. La llegada de miles de empleados extranjeros ha alterado la dinámica cultural y lingüística en Eindhoven, donde el inglés se ha convertido en el idioma predominante. Este cambio ha generado preocupación entre los residentes, quienes ven comprometida la cohesión social.
La presión sobre el mercado inmobiliario es palpable, con locales prácticamente imposibilitados de competir en el mercado de vivienda frente a los sueldos del personal expatriado de ASML. Este fenómeno ha afectado la planificación familiar de los ciudadanos locales debido a la falta de viviendas asequibles.
Algunos han sugerido que la expansión de ASML podría beneficiar más si se descentralizara hacia otras regiones menos densamente pobladas de Países Bajos. Esto podría equilibrar el crecimiento regional y disminuir la presión sobre Eindhoven.
Por otra parte, las preocupaciones medioambientales no han sido ignoradas. La expansión de ASML implica un consumo energético elevado y un incremento en emisiones de nitrógeno, lo que ha encendido las alarmas entre los ambientalistas y las autoridades. Se espera que las objeciones de diferentes organizaciones puedan atrasar o modificar el proyecto original.
ASML, clave para la competitividad europea en semiconductores, se enfrenta al desafío de crecer de manera sostenible. La planificación cuidadosa es esencial para asegurar que el éxito tecnológico no genere desequilibrios sociales ni territoriales. Eindhoven está en el epicentro de esta transformación, y el resto de Europa debe observar y aprender de cómo se maneja esta evolución.