Sevilla ha vivido una jornada extraordinaria debido a la final de Copa entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad, con una oleada de aficionados que abarrotó el centro histórico de la ciudad. Desde temprano, las calles, plazas y bares se convirtieron en el epicentro de un vibrante ambiente futbolístico, marcado por una convivencia pacífica entre seguidores rojiblancos y txuri-urdin. Pese al sofocante calor, que obligó a muchos a buscar refugio en la sombra, el entusiasmo no disminuyó, convirtiéndose en una auténtica fiesta popular. La fanzone de la Real Sociedad, centro de atención para muchos, se quedó pequeña ante tal multitud, llegando a cerrar el acceso por seguridad. Este evento ha destacado por la fervorosa expectativa que ha transformado a Sevilla en el corazón del fútbol nacional por un día.
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