El Reino Unido enfrenta un serio brote de meningitis B que ha alarmado tanto a la comunidad sanitaria como al público, afectando principalmente a la ciudad de Canterbury, Inglaterra. Hasta ahora, el episodio ha causado dos muertes de jóvenes y ha llevado a la hospitalización de más de una decena de personas, algunas en estado crítico, con entre 13 y 20 casos confirmados o sospechosos. Este brote, vinculado a un evento de alta transmisión en una discoteca frecuentada por estudiantes a principios de marzo, ha expuesto a cerca de 2.000 personas al contagio. En respuesta, las autoridades han distribuido antibióticos preventivos y promovido campañas de vacunación masiva, mientras que universidades y centros educativos han suspendido actividades presenciales. El clima de preocupación se asemeja al de los primeros días de la pandemia, con el temor latente de una posible expansión a otras regiones. Los síntomas de esta forma bacteriana agresiva de meningitis son fiebre alta, rigidez de cuello y confusión, y se insiste en la detección precoz para evitar complicaciones graves.
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