Las propietarias de las centrales nucleares han intensificado sus esfuerzos de lobby en Cataluña, considerado el epicentro del plan de desmantelamiento de estas instalaciones, con el objetivo de extender la vida útil de los reactores por 10 años más. La estrategia busca frenar los planes actuales de cierre progresivo y poner de relieve la importancia de las plantas en la estabilidad del suministro energético regional. Esta movida se produce en un contexto donde la transición hacia fuentes renovables está en el centro del debate energético en España, enfrentando a gobiernos, compañías y grupos ecologistas en negociaciones clave para el futuro del sector.
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