El municipio de Capdepera, en Mallorca, enfrenta una profunda crisis de seguridad ciudadana debido al deterioro de su Policía Local, provocado por la falta de efectivos y el estancamiento de las negociaciones laborales con el Ayuntamiento, dirigido por la alcaldesa Nuria García. Este desgobierno se traduce en un preocupante incremento de robos, peleas y otros problemas de orden público, especialmente alarmante al no haber patrullas suficientes que puedan atender los incidentes. Con el personal policial reducido y una notable carencia en la Unidad de Playas, la capacidad de respuesta ante las demandas de seguridad de hoteles y comercios está colapsada. A pesar del clamor sindical por mejoras laborales urgentes, la administración local ha mostrado inacción, limitándose a ofertas que los agentes consideran insuficientes. La situación amenaza con deteriorarse aún más de cara al verano, afectando potencialmente al turismo, el principal motor económico de la región.
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